Un año de Crisistunidad

Hace unas semanas recibí un mail relativo al cargo en mi cuenta corriente relativo a una cuota anual. Tuve que abrir y leer todo el correo ya que sólo con el asunto no fuí capaz de asociarlo a ningún pago que tuviese pendiente. Tras una breve lectura, caí en la cuenta de que se había cumplido un año desde que registré el dominio de mi blog y tocaba renovar la cuota de mantenimiento.

Ya había pasado un año, desde que me decidí a iniciar (con este post que da título al blog) esta humilde bitácora desde la que publicar puntualmente reflexiones relacionadas con el mundo de la empresa y aquellos temas de actualidad, que llamaban mi atención o que despertaban mi interés.

Recuerdo perfectamente que me planteé comenzar esta aventura a partir de una sesión del Máster de RRHH de la UA en la que tuve la suerte de conocer a Andrés Pérez Ortega. Una persona que nos habló de marca personal, del poder de una buena gestión de dicha marca y que me convenció de la enorme utilidad de tener un espacio en donde poder expresar opiniones y puntos de vista. Una frase de las que pronunció Andrés durante la sesión, una me quedó grabada a fuego, y desde que la escuché la he incorporado a mi ideario:

“Usted no trabaja en una empresa, solo tiene un cliente. Usted no es autónomo, tiene muchos clientes. Usted no está en paro, no tiene clientes”

Desde aquél sábado de marzo de 2016, he iniciado un blog y aumentado en la medida de mis posibilidades mi presencia en redes sociales (twitter, recomendaciones, comentarios, etc.), he participado en un foro de profesionales de RRHH en la UA y colaborado con algunas empresas en materia de asesoramiento o formación. Después de varios meses aplicando algunas de las fórmulas que Andrés propone, tengo que decir que la cantidad de información a la que he tenido acceso, los contactos que he podido generar (en cantidad pero sobre todo en calidad) y los aprendizajes y experiencias vividas han sido numerosos y muy satisfactorios.

Para mí, el hecho de mantener después de un año un blog mínimamente activo – aunque con algún parón, gracias Pepe 😉 – es un orgullo enorme. Además de contar con feedback por parte de aquellos que dedican su tiempo a leerme y comentar sus impresiones sobre los posts, he iniciado un camino de aprendizaje y crecimiento que gracias a todos ellos puedo continuar a día de hoy con ganas renovadas.

Así que nada, agradecer a todos los que contribuyen de alguna manera al mantenimiento de este blog, sea por leerlo, compartirlo, recomendarlo, criticarlo o simplemente saber y hablar de él. Muchas gracias de verdad por estar ahí, yo pondré todo mi empeño en mantenerlo por muchos más años con contenido que espero os resulte interesante.

Muchas gracias y un abrazo a todos!! Sed felices!!

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Ser diferentes. ¿Agradar o durar?

Hoy (por una vez y sin que sirva de precedente) dedico el post a un tema que en principio nada tiene que ver con los Recursos Humanos o el mundo de la empresa. Aprovecharé para escribir sobre una persona con la que he disfrutado de innumerables horas de diversión y carcajadas, y que también me ayudó a perfeccionar mi inglés viendo los vídeos de Youtube en los que aparecía. Además su trayectoria supone un ejemplo de constancia, estilo propio y actitud ante la vida (desde mi punto de vista).

La pasada semana falleció a los 90 años el comediante Don Rickles, uno de los personajes más divertidos, ingenioso, relevantes y auténticos que nos haya dejado el show business. Recuerdo descubrirlo por casualidad en Internet hace bastantes años en uno de aquellos roasts televisivos de Dean Martin en los que famosos de la época (los EEUU de la década de los 70) se juntaban para homenajear a alguna figura relevante del momento (político, cantante, actor, humorista, deportista e incluso algún astronauta). Y por homenajear, me refiero a ponerlo a caldo, hacer chistes sobre el para deleite de la audiencia. Pero entre todos los ponentes que salían al estrado (literalmente) a hacer las bromas de rigor, siempre destacaba y aparecía con cierta frecuencia un hombrecillo calvo y sudoroso, que en plan energúmeno y fuera de si, soltaba las más sórdidas e improcedentes barbaridades que uno puede imaginar. Para mi sorpresa, el famoso de turno que estaba siendo objeto de aquel bombardeo reía a lágrima viva, y el público gozaba con aquello incluso cuando la atención de aquél alocado personaje vestido con esmoquin se centraba en ellos.

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Don Rickles hizó del insulto y el ataque más virulento al público presente en sus espectáculos su seña de identidad, fue la fórmula que le permitió mantenerse durante más de 50 años consecutivos como headliner o artista principal en Las Vegas y estar en activo durante casi 60 años y hasta sus últimos días.

En cambio, en la intimidad y siempre en palabras de sus compañeros de profesión y otros artistas objeto de sus bromas, tenía fama de ser tremendamente solidario, cariñoso y afable. Era una de las figuras más respetadas y queridas de la industria del espectáculo, y gozaba también del favor del público, favor que fue capaz de mantener durante casi 6 décadas.

La lección que yo he podido aprender de su ejemplo y que creo que podemos extrapolar a un entorno profesional es la que Don nos dejo en una de sus entrevistas, con la frase que reproduzco a continuación:

“When you stand alone and sell yourself, you can’t please everyone. But when you’re different, you can last.” – Don Rickles

“Cuando estás solo y te vendes a ti mismo, no puedes agradar a todos. Pero cuando eres diferente, puedes perdurar.” – Don Rickles

Al final, tenemos que ser conscientes que agradar a todos es imposible. Debemos actuar con humildad y respeto, manteniendo un estilo propio y predicando con el ejemplo. Pero también tenemos que ser exigentes y rigurosos a la hora de tomar las decisiones necesarias en el ejercicio de nuestras responsabilidades guiándonos por nuestros valores y principios.

Eso no siempre será agradable ni nos permitirá gozar de las simpatías de todos, pero mientras seamos transparentes, dialogantes y nos comuniquemos de manera fluida con nuestros colaboradores, seremos diferentes y podremos durar.

Feliz semana y felices vacaciones de Semana Santa!!

Smart worker: ¿Futuro o amenaza?

Actualmente somos muchos los que disponemos de móvil de empresa, en algunos casos también de un ordenador portátil o tableta e incluso hay quién tiene la posibilidad de conectarse remotamente a su equipo de trabajo desde cualquier punto del planeta. Es cierto que esto es un gran avance ya que nos permite atender tareas en cualquier parte y gozar de una flexibilidad que desde un puesto de trabajo fijo en una ubicación física determinada no se puede dar.

Esto se convierte en un arma de doble filo, ya que al mismo tiempo podemos caer en el terrible error de no desconectar ni siquiera en nuestros momentos de ocio o de interacción con familia, amigos, etc. Además nuestro cerebro debe descansar, debemos huir de posibles saturaciones y mantener al estrés en niveles aceptables (y saludables).

Recientemente en Francia se ha legislado respecto a este tema, aunque en mi humilde opinión se trata de un asunto que no debería quedar sujeto a ningún tipo de regulación. Al final hablamos de nuestra salud y de aplicar el sentido común (el menos común de los sentidos). Puede que la poca desconexión del trabajo provenga de un entorno exigente y competitivo, pero mantener nuestro rendimiento laboral a costa de nuestra calidad de vida resultará a medio-largo plazo contraproducente. Si no somos capaces de encontrar tiempo para todo y organizar nuestra jornada, llegaremos a puntos de burnout al no disponer de un espacio donde descargar la presión y recargar las pilas.

Las nuevas tecnologías y la aparición de figuras como la del smart worker són el futuro de las compañías. El puesto de trabajo físico tiene los días contados, y en un mundo globalizado los viajes y desplazamientos están a la orden del día. Debemos servirnos de las herramientas disponibles actualmente para mantenernos conectados y poder trabajar desde cualquier punto y en comunicación con cualquier huso horario, pero esto nunca debe ser a costa de nuestra salud.

No permitamos que instrumentos que nos facilitan nuestro día a día se conviertan en una amenaza para nosotros. Seamos smart (inteligentes, listos y astutos) y no caigamos en una espiral dañina. El equilibrio y la conciliación entre vida profesional y personal nos permitirá dar el máximo en todas las facetas de nuestra vida y esa es una de las claves del éxito.

“Ocho horas para dormir, otras ocho para trabajar y las ocho restantes para mí” – Josef Ajram

Feliz semana!!

Feedback. En lo bueno y en lo malo…

El término “feedback” tan presente en el día a día de nuestras empresas, se refiere al proceso de retroalimentación entre colaboradores enfocado a transmitir información relacionada con el desempeño, el comportamiento o la labor llevada a cabo por uno de ellos.

Además, podemos encontrar otras modalidades de feedback que pueden no quedar reflejadas adecuadamente en la definición anterior. Transmitir nuestras impresiones sobre una tarea en concreto, una conversación mantenida recientemente o también pueden considerarse como feedback casi en directo.

Aquellos que trabajamos en recursos humanos disponemos, por la naturaleza de nuestra  labor, de una ingente cantidad de información que proviene de diversas fuentes. La pasada semana hablamos de cómo una gestión hábil y transparente de la misma es esencial de cara a establecer un clima de comunicación y confianza. Siguiendo con este razonamiento, pero llevándolo a un ámbito más individualizado, transmitir de forma correcta y adecuada la retroalimentación correspondiente a cada colaborador es un aspecto de la comunicación interna que no podemos descuidar.

“Felicitar en público y corregir en privado”

En este contexto, sentarse a una mesa con un compañero de trabajo para alabar su buen hacer, felicitarlo por sus logros y destacar sus puntos fuertes es tarea relativamente sencilla. La cosa se complica cuando la conversación va a sacar a relucir aquellos objetivos que no se cumplen de acuerdo con lo esperado, el rendimiento por debajo de lo previsto o la falta de compromiso o actitud. “Áreas de mejora” es como nos referimos a esos temas que a veces cuesta comentar con un colaborador.

Manteniendo un punto de vista constructivo y recurriendo a la “táctica del sándwich” (intercalar aspectos positivos y no tan positivos para no transmitir “no sirves para nada”), debemos ser capaces de transmitir a nuestro interlocutor un mensaje motivador que genere el cambio, permita que se siga un desarrollo y retomemos un camino constructivo para ambas partes (empresa y trabajador).

Dar feedback es una responsabilidad y para un departamento que tiene que velar por la transparencia, la confianza y la comunicación, la retroalimentación es siempre una obligación, tanto a nivel interno (desempeño, revisiones salariales, resultado de acciones formativas, evaluaciones y planes de carrera) como externo (procesos de reclutamiento y selección, proveedores de formación, SPA y Mutuas). Hay que predicar con el ejemplo.

Al final, de lo que se trata es mantener canales de comunicación abiertos, no dejar a nadie pendiente de una contestación ni evitar una conversación porque pensemos que pueda resultar incómoda.

En lo bueno y en lo malo…

Saludos!!

La gestión de la información. Dar la cara y no morir en el intento

Muchas veces hablamos de gestionar el capital humano de nuestras empresas, atender a las personas, responder a sus necesidades y hacernos eco de sus inquietudes. De vez en cuando, y en mi opinión, es conveniente darle una vuelta de tuerca a la relación que se mantiene con nuestros colaboradores y compañeros. Darle un enfoque más comercial con ligeros toques de marketing.

En mi experiencia, muchas veces el responsable de recursos humanos tiene una función muy similar a la de “secretario de prensa” o portavoz de la empresa. Es la cara de la empresa (para lo bueno y para lo malo) y es frecuente la necesidad de mantener “informada a la opinión pública” sobre las decisiones que se toman, los resultados que se obtienen, los cambios a implantar, puntos de mejora detectados y acciones correctoras.

Ser capaz de transmitir la información con un enfoque constructivo, positivo e inspirador requiere práctica y cierta habilidad para “vender” el mensaje, de forma que las personas lleguen a entender la motivación inicial de las medidas a implantar o las decisiones tomadas. Así podemos reducir la resistencia y rechazo que en ocasiones producen los “comunicados oficiales”.

Gestionar adecuadamente la información que se recibe por parte de dirección para la plantilla y desde los propios trabajadores en sentido contrario no es sencillo, desempeñar las funciones de “puente” permitiendo que se pueda establecer un diálogo constante y constructivo resulta muchas veces complicado (y a veces imposible).

Es cierto que tener una visión de conjunto de toda la compañía nos da la posibilidad de recomendar acciones, proponer iniciativas y trabajar de cara a la consecución de los objetivos estratégicos. Manejar correctamente los tiempos y proveer a los distintos agentes de la empresa de la información que necesitan nos permitirá dinamizar la interacción entre colaboradores, departamentos y secciones de cara a alcanzar las metas establecidas.

Ahora bien, gestionar el momento adecuado para evitar confrontaciones y/o facilitar el entendimiento entre las partes no debe hacernos caer en la tentación de obviar datos, suavizar la situación o evitar tocar temas sensibles. Cualquier indicio de manipulación o tergiversación del discurso se podría interpretar como mentir, y en recursos humanos más (si cabe) que en otras facetas de la vida, sin credibilidad no tenemos futuro.

Gestionemos adecuadamente la información y no temamos equivocarnos… si sacamos alguna conclusión y somos capaces de reconocer el error y disculparnos, ya hemos aprendido algo nuevo.

Feliz semana!!

Recursos Humanos. Solo ante el peligro

En mi experiencia como responsable de recursos humanos, en ocasiones uno se siente solo y aislado. Parece que nos encontremos en un departamento estanco, aislado del resto de la plantilla y que solo entra en juego cuando hay problemas o hay que comunicar “malas noticias”.

Como digo, parece. Estoy convencido que se trata de una impresión (cada vez menos generalizada) y que por suerte en la mayoría de las empresas se empieza a considerar a los recursos humanos como algo que forma parte del funcionamiento diario de la compañía y no un mero aparato burocrático que se pone en marcha una vez al mes para elaborar la nómina correspondiente.

Más allá de la sensación de soledad o aislamiento que se pueda sentir, desde mi punto de vista muchas veces no “hablamos” el mismo idioma que el resto de la compañía. No debemos olvidar el entorno empresarial en el que se encuentra un profesional de la gestión de personas que lidera un departamento de recursos humanos.

Recientemente, en el primer Foro de Innovación y Recursos Humanos organizado por la Universidad de Alicante, se habló de la orientación estratégica del departamento de Recursos Humanos. En concreto, la intervención de Daniel Gil me pareció tremendamente acertada y me siento muy identificado con la línea argumental que defiende:

Daniel apunta que normalmente desde recursos humanos se habla desde una visión operativa y técnica, en lugar de hablar desde una visión estratégica. Por eso es importante “ir del negocio a los recursos humanos” en lugar de “ir de los recursos humanos al negocio” para conocer lo que necesita el negocio y crear propuestas que aporten valor a la organización. Además, indica que todo lo que se proponga desde recursos humanos tiene que estar vinculado a los objetivos generales de la empresa. – Fuente: www.doeua.es

Esa es la clave. Debemos preguntarnos en qué medida estamos solos por el enfoque tradicional que algunas empresas  y sectores de la sociedad tienen de la función de recursos humanos, pero sobretodo hasta que punto somos proactivos a la hora de integrarnos con el resto de departamentos de la compañía y aportar una visión global y de negocio que nos ayude a formar parte de los foros relevantes de la empresa.

Si cambiamos el enfoque tradicional, encorsetado en un ámbito más administrativo y burocrático, por una apuesta más estratégica y de negocio, podremos dejar de ser un departamento funcional para convertirnos en un agente clave para la consecución de objetivos y la obtención de resultados.

“Para hacer bien el trabajo de Recursos Humanos, debemos dejar de pensar como Recursos Humanos” – Daniel Gil

En la medida en que seamos capaces de hablar el mismo idioma que el resto de departamentos y secciones de la empresa, ganaremos influencia y accederemos a los foros en los que se toman las decisiones, para desde allí, poner el foco en las personas.

Esta en nuestras manos dejar de estar “solos ante el peligro”.

Feliz semana!!

Hablar en público. Lo haces… y no lo sabes

Esta semana tanto mis compañeros de Máster como yo hemos finalizado oficialmente el programa con la exposición de nuestros Trabajos y Proyectos de Fin de Máster.

Esfuerzo de varios meses, que se defiende ante el tribunal en una breve exposición de unos 15 minutos, transmitiendo la esencia del proyecto con el que concluye un año de aprendizaje y crecimiento tanto personal como profesional.

Este último acto de defensa del Proyecto ante el tribunal ha supuesto afrontar los nervios habituales en este tipo de situaciones. Transmitir nuestras ideas a otros, exponer un contenido de forma estructurada y además hacerlo con convicción y aplomo, puede resultar complicado… y más si no lo hemos hecho nunca. A priori supone un reto hablar en público y enfrentarse por primera vez a una audiencia sobre un escenario, pero muchas veces tenemos una experiencia previa que desconocemos.

En mi opinión, y aunque no los consideremos como tal, en nuestra vida profesional hablamos en público varias veces a lo largo del día. Cuando comentamos temas de trabajo con los colaboradores del departamento, participamos en reuniones y exponemos los temas a tratar, incluso las charlas informales que se pueden realizar a varios trabajadores. Cualquier acto de comunicación que implique exponer un tema y transmitir información a dos o más interlocutores se puede considerar hablar en público.

Es cierto que conocemos mejor a los miembros de la “audiencia”. Estamos familiarizados con el entorno en el que tiene lugar la “conferencia”. En muchas ocasiones no recurrimos a transparencias o presentaciones gráficas para reforzar nuestros argumentos. Pero pese a todo ello se puede considerar hablar en público.

Lo digo porque a veces no somos conscientes de que tenemos una base sólida sobre la que practicar nuestras habilidades de comunicación y de interactuar con un público. Dar una conferencia, exponer un trabajo ante un tribunal académico, realizar una presentación de un producto o servicio, no es fácil. Requiere esfuerzo, compromiso y ganas de afrontar miedos y superarlos. También mucha, muchísima práctica. Hay que echarle horas.

Pero no partimos de cero. Ni mucho menos. Debemos ser conscientes de que la única forma de mejorar en algo es enfrentarse a aquello para lo que creemos no estar capacitados. Siempre hay una primera vez para todo. Aunque en esto de hablar en público, empezar es algo más sencillo de lo que pensamos porque, piénsalo, ya lo haces… y no lo sabes.

Feliz semana!!

PD. Aprovecho la ocasión para felicitar a todos mis compañeros de Máster por las exposiciones del TFM de estas semanas. Recordad que esto no acaba aquí, ahora es cuándo empieza!! Nos vemos pronto!!